Los mensajes de texto falsos que se hacen pasar por bancos, tarjetas de créditos y servicios de mensajería de empresas de telefonía son la táctica preferida de los estafadores para engañar a las personas y lograr que revelen información financiera y contraseñas. A este tipo de phishing se le suele denominar "SMiShing" (de "SMS phishing").
Aunque casi todos los operadores filtran los mensajes de texto peligrosos y solo una pequeña parte llega a los destinatarios, los estafadores han ideado algo nuevo. Durante el último año, se ha detenido a delincuentes en Reino Unido, Tailandia y Nueva Zelanda por enviar mensajes que eludían las redes de los operadores y llegaban directamente a los teléfonos de las víctimas.
Esta "tecnología" se conoce como "SMS blasting" y, como informamos anoche, actualmente hay una campaña activa de SMiSshing contra abonados argentinos con indicadores compatibles con utilización de False Base Station/SMS Blaster, simulando provenir de números cortos como 152 de Personal, 611 de Movistar o Claro. Hasta el momento, la utilización de FBS permanece sin confirmación pública independiente y sin declaración oficial de las empresas afectadas.

Los enlaces cortos conducen a un sitio falso en donde se roban datos personales y de la tarjeta de la víctima.

¿Qué es un SMS blaster?
Un SMS blaster se hace pasar por una estación base de telefonía móvil. Tiene aproximadamente el tamaño de una antigua torre de ordenador y está repleto de antenas. Los estafadores suelen ocultarlo en el baúl de un coche o incluso en una mochila.
Una vez activado, el blaster indica a todos los teléfonos cercanos que se conecten a él, ya que aparenta ser la estación base más potente con la mejor señal. Cuando un teléfono se conecta, recibe un SMS falso. Dependiendo del modelo del blaster y de las condiciones de recepción, el alcance de difusión de SMS está entre aproximadamente 500 y 2.000 metros y pueden llegar a enviar hasta 100.000 mensajes por hora.
Por eso los delincuentes prefieren actuar en zonas concurridas como centros comerciales, áreas turísticas o lugares de negocios: es en estos lugares donde se han registrado todos los ataques conocidos. Además, la tecnología que utilizan los estafadores les proporciona todo tipo de trucos: no pagan por los mensajes, pueden suplantar a cualquier remitente (incluídos los números cortos reservados por las empresas de telefonía) y tienen total libertad para incluir cualquier enlace; ni siquiera necesitan saber los números de teléfono de las víctimas: cualquier teléfono recibirá el mensaje si se conecta a la torre de telefonía falsa.
Cómo funciona un SMS blaster
Un SMS blaster explota vulnerabilidades en el estándar de comunicación 2G (GSM). Aunque hoy en día el 2G se utiliza principalmente en zonas remotas y con poca densidad de población, todos los teléfonos siguen siendo compatibles con esta tecnología.
Primero, el blaster envía una señal técnica a través de redes móviles 4G/5G modernas. Cuando cualquier teléfono recibe esta señal, intenta cambiar a una red 2G. Al mismo tiempo, el blaster emite señales falsas de una estación base 2G.
El teléfono de la víctima reconoce estas señales como legítimas del operador y se conecta. A diferencia de los estándares 3G, 4G y 5G, donde el teléfono y la estación base siempre realizan una comprobación criptográfica mutua al establecer la conexión, esta característica solo era opcional en el 2G.
Explota una vulnerabilidad que ha existido en la seguridad celular durante décadas: las redes 4G y 5G requieren autenticación mutua entre el dispositivo y la red, pero las redes 2G no. Esta vulnerabilidad permite que un SMS blaster imite a cualquier operador. Una vez establecida la conexión, puede enviar cualquier mensaje de texto a un teléfono. Después de transmitir el SMS, la estación base falsa se desconecta y el teléfono vuelve a su red 4G/5G normal con su operador legítimo.
El equipo emite como celda LTE con potencia superior a la real. Los teléfonos cercanos se reseleccionan hacia él: para el terminal es una celda mejor, nada más. El downgrade consiste en forzar el pasaje a una celda 2G falsa (redirección a GERAN, con o sin ruido selectivo sobre las bandas LTE). GSM sólo autentica al abonado, nunca a la red y admite cifrado nulo.
Esta técnica no debe confundirse con Cell Broadcast que es un canal distinto de comunicación (SMS-CB, no SMS-PP) y se usa para alertas de emergencia; no es el mecanismo de los blasters comerciales, que dependen del downgrade.
Debido a que el dispositivo actúa como una torre celular no autorizada, los teléfonos cercanos pueden perder temporalmente su conexión a las redes legítimas mientras están conectados al sistema.
Quizá sorprenda, pero esta tecnología no es nueva. De forma similar a los blasters, otros dispositivos conocidos como IMSI catchers, StingRays o simuladores de estaciones base móviles, han sido utilizados por agencias de inteligencia y de seguridad para recopilar datos sobre personas que asisten a eventos de interés. Sin embargo, los delincuentes han encontrado un nuevo uso para esta tecnología.
Un SMS Blaster es una estación base falsa portátil, lo suficientemente pequeña como para caber en el en una mochila. El hardware se vende abiertamente en línea por alrededor de 5.000 dólares, un precio insignificante para el crimen organizado. Puede mantenerse en movimiento o dejarse fijo: transportado en un vehículo por el tráfico, llevado en una mochila entre la multitud o instalado en un lugar concurrido como una estación de metro, un centro comercial o un recinto para eventos.
Un SMS Blaster es un tipo de interceptor IMSI, una tecnología de estación base falsa desarrollada originalmente para las fuerzas del orden. Muchos conocen el Stingray, un tipo específico de interceptor IMSI; el SMS Blaster s una alternativa económica , diseñada específicamente para enviar SMS y ser portátil.
Cuatro etapas
El ataque se desarrolla en cuatro etapas: simulación, reducción de red, inyección y reenvío. Primero, el dispositivo emite una señal 4G más potente que la de la red real, atrayendo a los teléfonos cercanos fuera de la torre legítima. Luego, fuerza una degradación a una red 2G falsa no autenticada. Una vez que un teléfono se conecta, el dispositivo inyecta un SMS directamente, suplantando la identidad de un servicio real, sin intervención del SMSC ni generación de facturación. Posteriormente, el dispositivo libera el teléfono y lo devuelve a su red real, a menudo antes de que la víctima termine de leer el mensaje.
Diagrama de proceso que ilustra la metodología de ataque de cuatro pasos de un SMS Blaster: Simulación 4G, Reducción a 2G, Inyección de SMS y Reenvío.

Dado que el atacante nunca accede al núcleo de la red del operador, ninguna de las acciones llega a los registros del operador. La única huella que deja un dispositivo de envío masivo de SMS se encuentra en la señalización de radio a nivel de celda.
El ataque se produce cuando un teléfono intenta conectarse a 5G/LTE y se degrada silenciosamente a 2G. En ese momento, la falta de autenticación mutua en 2G puede aprovecharse para desactivar el cifrado entre el teléfono y la estación base falsa del remitente de SMS. Esto se conoce como conectividad "sin cifrado" o "cifrado nulo". Independientemente del cifrado, los mensajes enviados por el remitente de SMS nunca se enrutan a través de la red del operador, sino que se envían directamente desde el remitente al dispositivo de la víctima.
¿Por qué los controles de fraude convencionales no detectan los dispositivos de envío masivo de SMS?
La mayoría de los sistemas de detección de fraude de los operadores de redes móviles están diseñados para inspeccionar el tráfico que pasa por la red: cortafuegos de SMS, reglas basadas en registros de llamadas y sistemas de tarificación. Los mensajes de los atacantes SMS viajan a través del enlace de radio del dispositivo malicioso y llegan directamente al teléfono, por lo que un cortafuegos diseñado para filtrar las rutas de interconexión y A2P no tiene nada que filtrar.
Desactivar la red 2G tampoco soluciona el problema. La vulnerabilidad depende de la compatibilidad con 2G en el teléfono, no en la red del operador, por lo que eliminar el servicio 2G del operador deja el ataque intacto mientras los teléfonos sigan utilizando 2G.
Esta es también la razón por la que es difícil medir la magnitud del ataque. En los quince segundos a cinco minutos que tarda en atraer a los usuarios, el dispositivo puede recorrer cientos de objetivos, degradar la señal, enviar un mensaje y liberar un teléfono, y cada ciclo parece una selección de celda normal. Las quejas de los suscriptores suelen ser la primera señal, y para entonces la campaña puede haber terminado.
Cómo defenderse de los SMS blasters
Puedes bloquear los mensajes de texto falsos desactivando la conectividad a las redes 2G en tu teléfono, aunque esto puede ser un arma de doble filo. Si vives en una zona con poca cobertura o lejos de grandes ciudades, es posible que tu teléfono siga usando el 2G ocasionalmente. Por eso, muchos operadores no han retirado por completo esta tecnología obsoleta.
La compatibilidad con redes 2G está disponible incluso en los teléfonos móviles más recientes. Además, el cortafuegos de SMS, el primer control al que recurrirían la mayoría de los operadores, nunca se activa, porque el mensaje nunca cruza la red que protege. Igualmente, deshabilitar el 2G en el dispositivo no es una solución completa, ya que los atacantes también podrían operar sobre 3G y llegar a los teléfonos más nuevos mediante la difusión celular en 4G y 5G.
Si hace años que no ves el icono 2G (una "E" o una "G" junto al indicador de intensidad de la señal), quizás puedas plantearte esta opción. Los teléfonos Android con la versión 12 o superior ofrecen la posibilidad de desactivar el 2G, pero no todos los fabricantes hacen que esta opción sea visible y accesible para el usuario. Android 16 ha introducido notificaciones que te alertan si tu teléfono podría estar conectado a una torre 2G falsa, pero debido a limitaciones de hardware, esta función solo está disponible en algunos modelos de teléfono más recientes.
No existe una opción similar en iOS, pero en la práctica puedes desactivar el 2G si activas el modo de aislamiento. Lamentablemente, esta opción hace mucho más que simplemente desactivar el 2G: restringe significativamente muchas funciones del iPhone con el fin de garantizar la máxima seguridad (muchos dirían que hace que el iPhone sea prácticamente inutilizable).
Más allá de las medidas técnicas, la vigilancia y las precauciones generales resultan fundamentales para combatir los mensajes de texto falsos. En lugar de pulsar en enlaces, inicia sesión en la aplicación de tu banco o en el sitio web del servicio de mensajería directamente desde los marcadores, la pantalla de inicio de tu teléfono o escribiendo manualmente la dirección en el navegador.
Los programas de envío masivo de SMS operan imitando estaciones base celulares legítimas, engañando a los teléfonos cercanos para que se conecten a ellas en lugar de a las redes móviles oficiales. Una vez que un teléfono se conecta, los atacantes pueden enviar mensajes de texto que parecen provenir de organizaciones de confianza, como bancos, empresas de telefonía o agencias gubernamentales. Los mensajes suelen contener enlaces que dirigen a las víctimas a sitios web fraudulentos diseñados para robar información confidencial, como credenciales bancarias o contraseñas.
En un caso ocurrido el año pasado, la policía tailandesa arrestó a dos sospechosos que admitieron haber sido contratados por un contacto chino para enviar miles de mensajes de phishing al día utilizando equipos de telecomunicaciones ocultos en un automóvil. Un estudiante chino en Londres fue sentenciado en junio a más de un año de prisión por operar un sistema similar mientras conducía por la ciudad.
Aunque casi todos los operadores filtran los mensajes de texto peligrosos y solo una pequeña parte llega a los destinatarios, los estafadores han ideado algo nuevo. Durante el último año, se ha detenido a delincuentes en Reino Unido, Tailandia y Nueva Zelanda por enviar mensajes que eludían las redes de los operadores y llegaban directamente a los teléfonos de las víctimas.
Esta "tecnología" se conoce como "SMS blasting" y, como informamos anoche, actualmente hay una campaña activa de SMiSshing contra abonados argentinos con indicadores compatibles con utilización de False Base Station/SMS Blaster, simulando provenir de números cortos como 152 de Personal, 611 de Movistar o Claro. Hasta el momento, la utilización de FBS permanece sin confirmación pública independiente y sin declaración oficial de las empresas afectadas.
Los enlaces cortos conducen a un sitio falso en donde se roban datos personales y de la tarjeta de la víctima.
¿Qué es un SMS blaster?
Un SMS blaster se hace pasar por una estación base de telefonía móvil. Tiene aproximadamente el tamaño de una antigua torre de ordenador y está repleto de antenas. Los estafadores suelen ocultarlo en el baúl de un coche o incluso en una mochila.
Una vez activado, el blaster indica a todos los teléfonos cercanos que se conecten a él, ya que aparenta ser la estación base más potente con la mejor señal. Cuando un teléfono se conecta, recibe un SMS falso. Dependiendo del modelo del blaster y de las condiciones de recepción, el alcance de difusión de SMS está entre aproximadamente 500 y 2.000 metros y pueden llegar a enviar hasta 100.000 mensajes por hora.
Por eso los delincuentes prefieren actuar en zonas concurridas como centros comerciales, áreas turísticas o lugares de negocios: es en estos lugares donde se han registrado todos los ataques conocidos. Además, la tecnología que utilizan los estafadores les proporciona todo tipo de trucos: no pagan por los mensajes, pueden suplantar a cualquier remitente (incluídos los números cortos reservados por las empresas de telefonía) y tienen total libertad para incluir cualquier enlace; ni siquiera necesitan saber los números de teléfono de las víctimas: cualquier teléfono recibirá el mensaje si se conecta a la torre de telefonía falsa.
Cómo funciona un SMS blaster
Un SMS blaster explota vulnerabilidades en el estándar de comunicación 2G (GSM). Aunque hoy en día el 2G se utiliza principalmente en zonas remotas y con poca densidad de población, todos los teléfonos siguen siendo compatibles con esta tecnología.
Primero, el blaster envía una señal técnica a través de redes móviles 4G/5G modernas. Cuando cualquier teléfono recibe esta señal, intenta cambiar a una red 2G. Al mismo tiempo, el blaster emite señales falsas de una estación base 2G.
El teléfono de la víctima reconoce estas señales como legítimas del operador y se conecta. A diferencia de los estándares 3G, 4G y 5G, donde el teléfono y la estación base siempre realizan una comprobación criptográfica mutua al establecer la conexión, esta característica solo era opcional en el 2G.
Explota una vulnerabilidad que ha existido en la seguridad celular durante décadas: las redes 4G y 5G requieren autenticación mutua entre el dispositivo y la red, pero las redes 2G no. Esta vulnerabilidad permite que un SMS blaster imite a cualquier operador. Una vez establecida la conexión, puede enviar cualquier mensaje de texto a un teléfono. Después de transmitir el SMS, la estación base falsa se desconecta y el teléfono vuelve a su red 4G/5G normal con su operador legítimo.
El equipo emite como celda LTE con potencia superior a la real. Los teléfonos cercanos se reseleccionan hacia él: para el terminal es una celda mejor, nada más. El downgrade consiste en forzar el pasaje a una celda 2G falsa (redirección a GERAN, con o sin ruido selectivo sobre las bandas LTE). GSM sólo autentica al abonado, nunca a la red y admite cifrado nulo.
Esta técnica no debe confundirse con Cell Broadcast que es un canal distinto de comunicación (SMS-CB, no SMS-PP) y se usa para alertas de emergencia; no es el mecanismo de los blasters comerciales, que dependen del downgrade.
Debido a que el dispositivo actúa como una torre celular no autorizada, los teléfonos cercanos pueden perder temporalmente su conexión a las redes legítimas mientras están conectados al sistema.
Quizá sorprenda, pero esta tecnología no es nueva. De forma similar a los blasters, otros dispositivos conocidos como IMSI catchers, StingRays o simuladores de estaciones base móviles, han sido utilizados por agencias de inteligencia y de seguridad para recopilar datos sobre personas que asisten a eventos de interés. Sin embargo, los delincuentes han encontrado un nuevo uso para esta tecnología.
Un SMS Blaster es una estación base falsa portátil, lo suficientemente pequeña como para caber en el en una mochila. El hardware se vende abiertamente en línea por alrededor de 5.000 dólares, un precio insignificante para el crimen organizado. Puede mantenerse en movimiento o dejarse fijo: transportado en un vehículo por el tráfico, llevado en una mochila entre la multitud o instalado en un lugar concurrido como una estación de metro, un centro comercial o un recinto para eventos.
Un SMS Blaster es un tipo de interceptor IMSI, una tecnología de estación base falsa desarrollada originalmente para las fuerzas del orden. Muchos conocen el Stingray, un tipo específico de interceptor IMSI; el SMS Blaster s una alternativa económica , diseñada específicamente para enviar SMS y ser portátil.
Cuatro etapas
El ataque se desarrolla en cuatro etapas: simulación, reducción de red, inyección y reenvío. Primero, el dispositivo emite una señal 4G más potente que la de la red real, atrayendo a los teléfonos cercanos fuera de la torre legítima. Luego, fuerza una degradación a una red 2G falsa no autenticada. Una vez que un teléfono se conecta, el dispositivo inyecta un SMS directamente, suplantando la identidad de un servicio real, sin intervención del SMSC ni generación de facturación. Posteriormente, el dispositivo libera el teléfono y lo devuelve a su red real, a menudo antes de que la víctima termine de leer el mensaje.
Diagrama de proceso que ilustra la metodología de ataque de cuatro pasos de un SMS Blaster: Simulación 4G, Reducción a 2G, Inyección de SMS y Reenvío.

Dado que el atacante nunca accede al núcleo de la red del operador, ninguna de las acciones llega a los registros del operador. La única huella que deja un dispositivo de envío masivo de SMS se encuentra en la señalización de radio a nivel de celda.
El ataque se produce cuando un teléfono intenta conectarse a 5G/LTE y se degrada silenciosamente a 2G. En ese momento, la falta de autenticación mutua en 2G puede aprovecharse para desactivar el cifrado entre el teléfono y la estación base falsa del remitente de SMS. Esto se conoce como conectividad "sin cifrado" o "cifrado nulo". Independientemente del cifrado, los mensajes enviados por el remitente de SMS nunca se enrutan a través de la red del operador, sino que se envían directamente desde el remitente al dispositivo de la víctima.
¿Por qué los controles de fraude convencionales no detectan los dispositivos de envío masivo de SMS?
La mayoría de los sistemas de detección de fraude de los operadores de redes móviles están diseñados para inspeccionar el tráfico que pasa por la red: cortafuegos de SMS, reglas basadas en registros de llamadas y sistemas de tarificación. Los mensajes de los atacantes SMS viajan a través del enlace de radio del dispositivo malicioso y llegan directamente al teléfono, por lo que un cortafuegos diseñado para filtrar las rutas de interconexión y A2P no tiene nada que filtrar.
Desactivar la red 2G tampoco soluciona el problema. La vulnerabilidad depende de la compatibilidad con 2G en el teléfono, no en la red del operador, por lo que eliminar el servicio 2G del operador deja el ataque intacto mientras los teléfonos sigan utilizando 2G.
Esta es también la razón por la que es difícil medir la magnitud del ataque. En los quince segundos a cinco minutos que tarda en atraer a los usuarios, el dispositivo puede recorrer cientos de objetivos, degradar la señal, enviar un mensaje y liberar un teléfono, y cada ciclo parece una selección de celda normal. Las quejas de los suscriptores suelen ser la primera señal, y para entonces la campaña puede haber terminado.
Cómo defenderse de los SMS blasters
Puedes bloquear los mensajes de texto falsos desactivando la conectividad a las redes 2G en tu teléfono, aunque esto puede ser un arma de doble filo. Si vives en una zona con poca cobertura o lejos de grandes ciudades, es posible que tu teléfono siga usando el 2G ocasionalmente. Por eso, muchos operadores no han retirado por completo esta tecnología obsoleta.
La compatibilidad con redes 2G está disponible incluso en los teléfonos móviles más recientes. Además, el cortafuegos de SMS, el primer control al que recurrirían la mayoría de los operadores, nunca se activa, porque el mensaje nunca cruza la red que protege. Igualmente, deshabilitar el 2G en el dispositivo no es una solución completa, ya que los atacantes también podrían operar sobre 3G y llegar a los teléfonos más nuevos mediante la difusión celular en 4G y 5G.
Si hace años que no ves el icono 2G (una "E" o una "G" junto al indicador de intensidad de la señal), quizás puedas plantearte esta opción. Los teléfonos Android con la versión 12 o superior ofrecen la posibilidad de desactivar el 2G, pero no todos los fabricantes hacen que esta opción sea visible y accesible para el usuario. Android 16 ha introducido notificaciones que te alertan si tu teléfono podría estar conectado a una torre 2G falsa, pero debido a limitaciones de hardware, esta función solo está disponible en algunos modelos de teléfono más recientes.
No existe una opción similar en iOS, pero en la práctica puedes desactivar el 2G si activas el modo de aislamiento. Lamentablemente, esta opción hace mucho más que simplemente desactivar el 2G: restringe significativamente muchas funciones del iPhone con el fin de garantizar la máxima seguridad (muchos dirían que hace que el iPhone sea prácticamente inutilizable).
Más allá de las medidas técnicas, la vigilancia y las precauciones generales resultan fundamentales para combatir los mensajes de texto falsos. En lugar de pulsar en enlaces, inicia sesión en la aplicación de tu banco o en el sitio web del servicio de mensajería directamente desde los marcadores, la pantalla de inicio de tu teléfono o escribiendo manualmente la dirección en el navegador.
Los programas de envío masivo de SMS operan imitando estaciones base celulares legítimas, engañando a los teléfonos cercanos para que se conecten a ellas en lugar de a las redes móviles oficiales. Una vez que un teléfono se conecta, los atacantes pueden enviar mensajes de texto que parecen provenir de organizaciones de confianza, como bancos, empresas de telefonía o agencias gubernamentales. Los mensajes suelen contener enlaces que dirigen a las víctimas a sitios web fraudulentos diseñados para robar información confidencial, como credenciales bancarias o contraseñas.
En un caso ocurrido el año pasado, la policía tailandesa arrestó a dos sospechosos que admitieron haber sido contratados por un contacto chino para enviar miles de mensajes de phishing al día utilizando equipos de telecomunicaciones ocultos en un automóvil. Un estudiante chino en Londres fue sentenciado en junio a más de un año de prisión por operar un sistema similar mientras conducía por la ciudad.
Noticia en desarrollo...
Fuente: Segu-Info Leer noticia completa


Publicar un comentario