
Ansiedad, cansancio, insomnio y culpa por descansar se volvieron parte de la vida cotidiana. Pero detrás de la hiperproductividad y las redes sociales hay una explicación más profunda: la precariedad, el ajuste y la incertidumbre también agotan.
Fuente: NEAHOY Leer noticia completa

Publicar un comentario